Padre del Cielo Cómo debo orar sobre el COVID-19

Mi hijo yo soy el Rey de tu vida estoy coronado con poder sobre ti, cuando tu le hablas al VIRUS como “Corona” tu esta permitiendo que el tome la autoridad de tu vida. Así que ponte de acuerdo conmigo, recuerda que tus palabras tienen poder, ya que mi Espíritu mora en ti. Cuando ores por las personas o por ti para sanarlos de este Virus no quiero que me pidas, no quiero que me ruegues ya que mi voluntad es que sean sanados.

Cuando tengas que enfrentarte ante este virus, llénate de mi Espíritu, habla en lenguas y descansa en mí; mientras imaginas mi gloria como humo blanco de luz moviéndose con poder sobre el cuerpo de las personas. Luego ¡declara, anuncia, decreta!

“Virus no tienes poder, yo declaro que estás muerto, ¡sistema inmunológico levante! yo decreto que Jesús este coronado sobre esta vida y Él tiene el poder y autoridad para dar o quitar la vida. Por tal razón yo mato tu fuerza y declaro que un viento de gloria entra en la nariz de esta persona y es sanada ahora, que esta es la voluntad de Dios para su vida…”

Mi hijo a veces deseo que pidas, que intercedas, que clames, pero contra este virus no es así, deseo que tomes autoridad como cuando Pedro vino a mi a pedirme que le ayudara a calmar las olas yo le dije: “hombres de poca fe…” lo reprendí porque vino a pedir cuando debía ordenar a las olas que se detuvieran. Cuando Moisés vino a mi para clamar porque los egipcios les perseguían, yo le reprendí, le dije que para que viene a mi lloriqueando, le dije.” que tienes en la mano levántala y háblale al mar…” fua así que abrió él el Mar Rojo.

Mi hijo estoy levantando un pueblo que pasa en intimidad conmigo y se deleita en mi presencia más que angustiarse por la montaña que tienen al frente, cuando pasas en intimidad conmigo y descansan en mis brazos yo te empodero de mi Espíritu y te doy autoridad para reprender a la peste destructora. Cuando tu pasas tiempo conmigo conoces mi voluntad y sabes que deseo tu bien y a todos lo que tu amas.

La tierra será llena de la gloria de Dios debido a tu amor por mí.

Declara esta Promesa:

Ningún mal me conquistará; ninguna plaga se acercará a mi hogar. Pues él ordenará a sus ángeles que me protejan por donde vaya. Salmos 91:9-11

(Texto bíblico adaptado en primera persona)

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Bolivar & XImena Ramon

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Pastores de 180 Grados | Una Iglesia Catch The Fire

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